Tras haber disfrutado y sufrido con la película, leí el libro. La
historia en ambas versiones se adapta perfectamente, sin embargo en esta
ocasión me quedo con la película.
La historia se desarrolla en el
tiempo de Hitler y tiene lugar precisamente en uno de los campos de exterminio
nazi. Al momento de ser relatada, podemos notar que todo está visto desde la
perspectiva de un niño pequeño, Bruno, al que le han enseñado a comportarse como adulto,
sin embargo su lado inocente, curioso y bueno nunca deja de sorprendernos.
Podemos apreciar dos entornos diferentes
de la guerra, cuando el pequeño Bruno se encuentra con Shmuel, un niño atrapado
en Auswitch, ambos entablan una tierna amistad, ambos confundidos con el mundo
del otro y a la vez felices de tener compañía, una reja los separa físicamente,
pero un sentimiento genuino los comienza a unir para siempre.
Bruno, con preocupaciones de un
niño de su edad y desconcertado por las actitudes de los adultos, vive una confusión
interna entre lo que le dicen que está bien (tratar mal a los judíos y odiarlos)
y el cariño que le surge por Shmuel y lo
mal que le hace sentir el abuso y maltrato hacia cualquier persona.
Shmuel, con su corta edad, ha
enfrentado perdida de seres queridos y de su vida tranquila al lado de su familia,
también es obligado a comportarse como adulto y a temer a los alemanes, el conoce
su entorno y sabe que incluso el padre de Bruno es responsable de ello, sin
embargo nunca rechaza a Bruno, ni siquiera
cuando este lo desconoce como amigo ante los alemanes, causándole un castigo
fuerte.
Siendo un relato corto, te hace
experimentar muchos sentimientos, se puede ver como vivieron y sintieron estas épocas
y acontecimientos los niños. No había maldad en su corazón, pero si a su
alrededor.
El final conmovedor, nos recuerda
que las amistades sinceras existen, el cariño desinteresado también y como
todos por fuertes que parezcamos, nos quebramos cuando desaparece lo que más
amamos.
Una película excelente, basada en
un buen libro. La primera te refleja mejor las emociones y vida de los
personajes, el segundo te presenta menos datos y te invita a usar la
imaginación.
S.L. Mellark
